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domingo, 1 de abril de 2018


¿Cómo me ven mis clientes actuales y potenciales? ¿Transmito una imagen realmente profesional? Son dos preguntas que debes hacerte para iniciar un proceso de mejora en tu actividad.

Hoy vamos a proponerte 8 buenas prácticas que te ayudarán a ser más profesional y a parecerlo.

La importancia de la primera impresión

La imagen que transmites es fundamental para tu negocio. Los clientes que llevan tiempo contigo ya te conocen, y saben cuáles son tus capacidades, tus virtudes e incluso tus defectos. De momento siguen confiando en ti, lo cual no significa que no puedas mejorar muchas cosas.

Pero piensa en un posible cliente al que te acercas por primera vez. Normalmente, él no tiene suficientes datos para saber cómo haces tu trabajo. Por eso, el cliente tendrá que decidir a partir de las primeras impresiones que transmites: una conversación, un correo electrónico, una presentación… Si pareces profesional, tendrás mucho ganado.
No se trata de parecer, sino de ser y parecer

Desde luego, no estamos hablando de cómo vas vestido/a (seguro que no te has hecho freelance para acabar con traje de chaqueta y corbata) ni de otros detalles accesorios. Estamos hablando de las cosas que marcan la diferencia: expresión, seguridad en ti mismo, etc.

Piensa que la profesionalidad se ve sobre todo en el resultado final -el proyecto entregado- pero también en la "forma" de entregarlo y en la comunicación con el cliente. Se trata, por tanto, de que adoptes unas prácticas más profesionales en tu trabajo, y de que seas capaz de transmitir ese mensaje de calidad y eficacia -de trabajo bien hecho- a tus clientes.

Hemos tomado como punto de partida un artículo de FreelanceFolder , y lo hemos reelaborado totalmente para ofrecerte estos 8 buenos consejos que te ayudarán a ser más profesional y, además, a parecerlo. No te los pierdas:

1. Véndete bien

Nos han enseñado a ser modestos. A nadie le gusta la gente arrogante y prepotente, tampoco a los clientes. Pero, si lo piensas, tampoco tienen ningún sentido ocultar por pudor cuáles son tus capacidades, tus competencias y tu experiencia. Si tú mismo no eres capaz de valorarte, va a ser muy difícil que sea el propio cliente -que todavía no te conoce bien- el que te valore de forma adecuada.

No se trata de "vender motos ". Es sólo que debes ser consciente de que también se nos valora por la imagen que proyectamos. Si vas por ahí diciendo: "La verdad es que tampoco soy demasiado bueno diseñando/programando/escribiendo… Hay gente mucho mejor." ¿Qué esperas que piensa el cliente? Pensará que eres un profesional mediocre. Y sólo tras unos cuantos proyectos podrá descubrir que en realidad eres un profesional más que solvente.

El problema es que, tras esa impresión inicial, es muy fácil que el cliente prefiera contratar a otra persona más segura de sí misma…

Como ves, en muchas ocasiones la seguridad en uno mismo es la clave.

2. Cobra lo que debes

Lo mejor es que intentes cobrar lo que crees que debes cobrar. Puede que luego el mercado te obligue a corregir tus estimaciones -es ley de vida- pero lo que no puede ser es que tú mismo te pongas un precio situado por debajo de lo que mereces. Normalmente, no te estarás haciendo ningún favor. Vamos a ver por qué:

Piensa que vas a una tienda y te encuentras un producto realmente barato; 

sorprendentemente barato. ¿Qué es lo primero que piensas? Que hay gato encerrado; que algo no marcha bien, y que por eso tiene ese precio. Quizá es un producto que salió defectuoso. Quizá se encuentra en mal estado y quieren deshacerse de él… Es evidente que el precio es bueno pero, de forma inconsciente, tu predisposición es negativa. De igual manera, si tu precio es una ganga, muchos posibles clientes van a desconfiar.

Ya hemos explicado alguna vez que bajar tus tarifas puede no ser una buena idea porque, si tus servicios se convierten en commodities -algo que cualquier otro profesional podría hacer- tu propuesta de valor al cliente se volverá muy débil.

Aunque, atraído por el precio, algún cliente se decida a contratar tus servicios, difícilmente te va a valorar lo suficiente. "Si de verdad fuera tan bueno, estaría cobrando más", es fácil que piense. Y, para rematar la jugada, subir las tarifas más adelante no suele resultar nada sencillo…

Puedes consultar estos consejos para ponerle precio a tu trabajo .

3. Asume tus errores, pero no cargues con los de los demás

Sabemos que errar es humano. Es algo que todo el mundo -incluidos los clientes- puede entender. Un profesional responsable siempre asume sus errores. Es algo que debes hacer para no perder tu credibilidad (nadie confía en la gente que "nunca se equivoca" y que siempre echa la culpa de todo a los demás). Pero ojo. No dejes que te conviertan en el chivo expiatorio del proyecto.

Ya sabes cómo funciona ésto: hay gente con la cara muy dura, que intentará cargarte toda la culpa de lo que no ha funcionado bien para:

1. salvar su pellejo

2. buscar una posición de ventaja a la hora de negociar el precio o el alcance del proyecto

Aunque a veces te resulte un poco violento, defiende tu trabajo. Tus errores son tuyos. Apúntalos para intentar que no se repitan. Reflexiona e intenta corregirlos. Pero no cargues con errores de otros. Argumenta, explica y demuéstrale al cliente hasta donde alcanza tu responsabilidad.

Piensa que, si te la cuelan una vez, es muy posible que acabes convirtiéndote en un auténtico coladero.

martes, 20 de marzo de 2018


Casi todo cambia a nuestro alrededor: las herramientas de trabajo, los clientes, la tecnología, las exigencias del mercado, la competencia… Por eso, lo normal es que también nosotros, como profesionales, nos veamos obligados a cambiar para sobrevivir. Esa es la base de la innovación.

Pero cambiar no siempre resulta sencillo. ¿Hasta dónde debemos hacerlo?

- Si no cambiamos nada corremos el riesgo de desaparecer. Nadie se imagina ya a un freelance sin ordenador, sin teléfono móvil, sin conexión a Internet, y haciendo las cuentas con lápiz y papel.

- Si lo cambiamos todo -incluidos nuestros presupuestos de partida- nos arriesgamos a llevar nuestro negocio a un punto al que no queremos llegar. Podemos acabar haciendo algo que ni nos gusta ni nos interesa. Y eso, desde luego, también es un callejón sin salida. ¿Para qué ser freelance en esas condiciones?

Equilibrio entre determinación y flexibilidad

Es evidente que la elección de los proyectos que vamos a realizar marca nuestra orientación profesional: si realizamos un determinado tipo de trabajos, avanzamos en una dirección; si escogemos otros, nos orientamos en otra dirección muy distinta.

El hecho es que no resulta fácil encontrar un equilibrio que nos permita sobrevivir en el mercado sin renunciar a nuestros objetivos profesionales.

Un par de ejemplos extremos:

CASO A: DETERMINACIÓN. Te empeñas en seguir haciendo lo mismo que el primer día, y de la misma forma que al principio, aunque los resultados no son buenos: esa actividad no genera proyectos y no te está reportando beneficios.

Esta actitud puede resultar positiva si al final, a fuerza de insistir con tu propuesta, consigues hacerte un hueco en el mercado, y puedes dedicarte a lo que inicialmente tenías pensado. Pero lo más común es que una actitud excesivamente rígida te obligue a abandonar tu aventura profesional por falta de recursos.

CASO B. FLEXIBILIDAD. No te cierras ninguna puerta. Vas cambiando según te lo piden los diferentes proyectos con los que te encuentras, aprovechando las oportunidades que el mercado te ofrece, y te vas adentrando en un nicho de negocio que ni siquiera tenías en mente cuando empezaste.

Podemos considerar que este esfuerzo de adaptación es positivo si:

- El trabajo que ahora desarrollas -y al que has llegado a través de los cambios- te sigue gustando y estimulando.

- Tu prioridad absoluta es seguir trabajando como freelance, sea cual sea el trabajo, porque ese es el modo de vida que has elegido, y esta nueva actividad te aporta unos recursos que, de otra forma, no podrías conseguir.

Sin embargo, estos cambios pueden ser considerados negativos si tu prioridad era realizar un determinado tipo de trabajo -el que te hace feliz- y has acabado realizando otro que no te interesa. Es decir, estos cambios no te compensan si te han alejado de tus objetivos iniciales.

Objetivos y expectativas

Al final, se trata de una cuestión de objetivos y expectativas. Ahí es donde puede estar la base de nuestra decisión.

Por eso es conveniente que antes de definir una estrategia te plantees al menos las siguientes preguntas:
-¿qué es lo que quiero conseguir?
-¿cuál es mi objetivo principal?
-¿hasta dónde estoy dispuesto a renunciar para conseguirlo?
-¿de qué fondos dispongo para hacer frente a las necesidades?

“NO, esto no es lo que hacemos…”

Como es lógico, la necesidad de cambiar según cambia el mercado no es exclusiva de los profesionales independientes. También las empresas se enfrentan a este reto. ¿Has pensado alguna vez como lo hacen?

Según Seth Godin, la mayor parte de las organizaciones dedican mucho tiempo a decir “esto no es lo que hacemos”, o lo que es lo mismo, rechazan un montón de oportunidades. Y es lógico. En la economía tradicional, decir NO es un requisito importante. La explicación es muy sencilla: cuando una empresa intenta hacer un poco de todo, está perdida.

Estas organizaciones están donde están en parte porque mantienen el mismo enfoque, porque abordan los mercados y las situaciones de una manera determinada. Sí dijesen sí a todo, probablemente habrían desaparecido.

Godin emplea el ejemplo de Nike: “Seguro que Nike podría hacer dinero en el corto plazo cediendo su nombre a una nueva marca de vinos, pero ese no es su negocio.
De ahí que la respuesta “esto no es lo que hacemos” se haya convertido en la espina dorsal de la estrategia de muchas de las empresas tradicionales.

Pero, ¿por qué decimos NO?

El problema es que esta estrategia no siempre es válida. Tal y como explica Godin, si la única razón para decir “nosotros no hacemos ésto” es que nunca lo hemos hecho antes, esa razón no vale. Y esto mismo puede aplicar a los profesionales independientes. 

No tiene sentido decir NO por sistema cuando nos enfrentamos a tiempos de cambio permanente y acelerado, como los actuales. Tampoco cuando surgen nuevas oportunidades que antes desconocíamos. En esos casos siempre debemos preguntarnos: “¿por qué no hacer otras cosas diferentes? Y, sobre todo: ¿por qué no hacer las cosas de otra manera diferente?

Después de analizar la situación, y e confrontarla con nuestros objetivos, estaremos preparados para decidir.

jueves, 15 de marzo de 2018


¿Cuántos motivos hay para montar un negocio por tu cuenta? Hemos creado una carta con una gran selección. Elige tus motivaciones favoritas:

1. para hacer lo que realmente te gusta
2. por el dinero
3. para trabajar desde casa
4. porque te aburres y necesitas cambiar de vida
5. para ahorrarte los atascos
6. porque se te ha ocurrido una idea genial, y quieres sacarle partido
7. para poder llevar y recoger a tus hijos de la guardería
8. quieres comer en casa
9. porque estás harto de tu jefe
10. para compartir tu conocimiento
11. para aprender de otros profesionales
12. para enseñar lo que has aprendido
13. porque tu oficina está a un montón de kilómetros y estás harto de perder tiempo en desplazamientos
14. porque no quieres que nadie te dé órdenes
15. quieres hacer las cosas a tu manera
16. para poder trabajar desde un parque
17. necesitas una excusa para comprarte un netbook, un iphone o una blackberry
18. viajas a menudo,  o quieres hacerlo, y necesitas poder trabajar desde varias ciudades distintas
19. te has quedado sin trabajo
20. has descubierto un modelo de negocio infalible
21. porque te gusta hacer las declaraciones trimestrales del IVA
22. quieres pasar más tiempo con tu familia
23. odias madrugar
24. te gusta trabajar por la noche
25. necesitas echarte la siesta después de la comida
26. el café de máquina de tu oficina era horrible
27. te hicieron una oferta que no podías rechazar
28. tu experiencia anterior te ha permitido construir una buena cartera de clientes
29. en tu trabajo te dijeron: o te haces autónomo o te marchas…
30. tu compañero de oficina despedía un fuerte olor, y no sabías cómo decírselo
31. te convenció un amigo
32. te convenció una amiga
33. te convencieron tus padre (aunque esto es prácticamente imposible)
34. decidiste capitalizar el paro, y algo tenías que hacer para justificarlo…
35. no te llega para pagar la hipoteca, y necesitas ingresos extra
36. te gusta la cocinar, y la comida casera
37. te gusta ir al mercado por las mañanas a hacer la compra
38. eres rico/a y no sabes qué hacer
39. eres  adicto/a al trabajo
40. te has comprado un coche demasiado caro, y necesitas ingresos extra
41. te sobra el tiempo, y algo tenías que hacer
42. quieres hacer un buen viaje el año que viene y necesitas hacer algunos trabajillos extra para ahorrar un poco de dinero
43. has detectado una oportunidad, has visto un hueco en el mercado
44. lo que más te gusta es iniciar nuevas aventuras
45. conoces a alguien que montó un negocio y le ha ido muy bien
46. sabes muchísimo sobre un tema, o un área de especialización, y quieres sacarle partido  a ese conocimiento
47. nadie hace lo que tú haces
48. haces muy bien tu trabajo, y podrías sacarla mucho más partido rompiendo las limitaciones que ahora te imponen
49. ni siquiera sabes cómo has llegado, pero ya estás aquí…
50. ¿por qué no?

lunes, 5 de febrero de 2018


Desgraciadamente para muchos profesionales freelance, cobrar las facturas se ha convertido en una de las tareas que más tiempo y esfuerzo exige, especialmente en época de crisis.

¿Qué se puede hacer cuando un cliente no paga a tiempo? Los profesionales independientes no tienen un equipo de abogados a su disposición, y tampoco merece la pena invertir más dinero que el que vamos a sacar, así que debemos pensar en  otras opciones más sencillas y económicas.

En FreelanceSwitch han recopilado unas cuantas alternativas interesantes:

1. Plan de pagos

En tiempos de crisis muchas empresas están pasando apuros. Y si su situación financiera no es buena, es muy posible que acaben dándote largas a la hora de pagar. Ya sabes que el freelance suele ser el “eslabón más débil” dentro de los proveedores: tú no puedes cortarle la luz a tu cliente, ni mandarle a tu equipo jurídico…

Por eso, en algunos casos excepcionales, puedes ponérselo fácil a tu cliente para que vaya pagando según un calendario determinado. En principio, ofrecer un “plan de pagos” no forma parte de tu cometido como profesional. Pero es una opción mejor que pegarte un año entero llamando por teléfono para ver cuándo te pagarán…

2. Descuentos por pronto pago

Hay clientes que retrasan el momento del pago porque así tienen más tiempo para disponer de su dinero. Si les ofreces algún tipo de beneficio por pagar las facturas de forma inmediata, es muy posible que todos esos clientes decidan pagarte al instante.

No existen los milagros. El dinero tiene que salir de alguna parte, así que lo más normal es que tengas que subir un poco tu tarifa para después poder ofrecer este “descuento por pronto pago”.

3. Penalizaciones por pagar con retraso

Puedes seguir el camino inverso. El consejo anterior estaba basado en una recompensa, pero también puedes centrarte en un pequeño castigo, una especie de penalización para aquellos clientes que no paguen a tiempo.

En el momento de acordar las condiciones del trabajo que vas a realizar puedes comunicar a tu cliente que existe una tarifa complementaria si el pago no se realiza de forma puntual.
Puede que ejecutar ese recargo no sea sencillo, pero así al menos el cliente sabe que esperas de él puntualidad en el pago.

4. Mantener el contacto

Una comunicación fluida y frecuente con tu cliente es el mejor camino para que no relaje sus pagos.

Es mejor que tu cliente sepa que estás pendiente. Cuanto más ajeno y desligado se sienta, más fácil es que tu factura se quede sin pagar.

5. Recordatorios: que nadie deje de pagar porque se le ha olvidado

Hay clientes que, de forma involuntaria, olvidan que tienen una factura pendiente.

Puedes utilizar recordatorios para asegurarte de que tus clientes están informados de los pagos que tienen pendientes. Por ejemplo, enviando un correo electrónico 5 días antes.
Es mejor que no seas agresivo en el lenguaje. Un simple  email neutro puede hacer que tus facturas pasen a los primeros lugares de la lista de “pendientes de pago”.

6. Dar el siguiente paso

Si tienes algún cliente que, a pesar de tus esfuerzos, se resiste a pagar, o siempre paga con retraso, tendrás que dar el siguiente paso. Puede que no resulte agradable, pero a veces no queda otra solución.

Ese paso puede consistir en cualquiera de las siguientes acciones:

- Una discusión muy seria

- No empezar el siguiente proyecto con ese cliente hasta que no haya pagado la factura anterior

- Exigir una parte por adelantado en el siguiente proyecto

- Y, desde luego, siempre te queda la opción de no trabajar más con ese cliente.
7. Prevenir: algunos mecanismos de seguridad

Para evitar la aparición de problemas, existen algunas medidas que puedes tener en cuenta, aunque en ocasiones no será fácil que tu cliente acepte:

- Rastrear en la web el historial del cliente, para ver si tiene fama de no pagar

- Exigir una parte por adelantado (hay profesionales que exigen un 50%, especialmente a sus nuevos clientes)

- No entregar el proyecto hasta que no has cobrado por tu trabajo

- Utilizar un contrato tipo para que quede constancia de los términos y exista un compromiso legal por ambas partes.

jueves, 1 de febrero de 2018


¿Qué es lo que tienes que saber para arrancar tu actividad como 

freelance? Seguramente son muchas cosas, y es imposible explicarlas todas. Pero, desde luego, te conviene tener en cuenta estos 10 consejos imprescindibles:

1. Céntrate y sigue tu propio camino

Recuerda que no puedes luchar todas las batallas. Haz una cosa muy bien, no 10 cosas de forma mediocre.

En vez de saltar de una “oportunidad” de negocio a otra, intenta seguir tu propio camino, uno que a medio plazo consiga llevarte a la situación en la que tú quieres encontrarte.
La pregunta es fácil: Si sigo haciendo lo que ahora estoy haciendo, ¿dónde estaré dentro de 2 años? ¿Es ahí donde quiero estar?

2. Haz lo que sabes hacer

Si construyes tu negocio a partir de un talento o una habilidad en la que destacas, siempre tendrás más probabilidades de éxito.

No arranques tu negocio sólo porque “es una actividad que está de moda” o porque “parece que puede tener éxito”. Haz algo que realmente te encanta hacer. Algo que te motive y te ilusione. Esta es la mejor garantía de que realmente sabes hacerlo bien, y de que vas a tener fuerza y energía para seguir adelante cuando las cosas se compliquen.

3. Define tu actividad en pocas palabras (o en 30 segundos)

Menos es más. Si eres capaz de explicar tu actividad en pocas palabras, es que tienes muy claro lo que haces. Eso siempre es un punto a tu favor. Significa que tu propuesta de valor al cliente es sencilla y directa, muy fácil de entender.

Hay un método que siempre resulta útil: ponte en la piel del cliente. Explícale cuál es el principal beneficio que va a obtener si contrata tus servicios. Una vez que has conseguido atraer su atención, explícale también, de forma muy sencilla, cómo vas a conseguir proporcionarle esa ventaja.

Si lo haces bien, puede que no necesites nada más.

4. Sé consciente de lo que sabes, y pide ayuda cuando lo necesites

Nadie es capaz de saberlo todo. Por eso, la gente que lo pretende resulta:

- poco creíble
- difícil de aguantar
Así que, cuando no sepas algo, pregunta a otro profesional. Infórmate en blogs especializados. Estudia. Y después, vuelve con la respuesta que tu cliente necesita. Te lo agradecerá.
El cliente sabe que tú no lo sabes todo. Pero ahora también sabe que eres capaz de aprender cualquier cosa.

5. Empieza con poco

No necesitas una gran oficina, ni una mesa de caoba, para realizar bien tu trabajo. Muchas veces, el secreto del éxito está precisamente en controlar los gastos. Elemental: si necesitas menos recursos para funcionar, no necesitas ingresar tanto dinero para seguir adelante.

Casi todos los freelance pueden realizar su trabajo desde casa, con un ordenador de gama media y, eso sí, una buena silla para evitar los dolores de espalda. Empieza con lo justo. Cuando lleves un tiempo, y conozcas bien tu área de actividad y tus necesidades reales, puedes plantearte algún gasto extra.

La tecnología es cada vez más barata, las conexiones han mejorado muchísimo, y casi todo el conocimiento que necesitas está en la Red. Así que aprovecha esta oportunidad.

6. Aprende sobre la marcha

Un profesional independiente es excepcionalmente ágil, sobre todo si lo comparamos con una organización de tamaño medio o grande. Tú puedes cambiar sobre la marcha cuando algo no funciona. Un grupo de 20 personas no puede hacerlo. Aprovecha esta circunstancia.
Olvídate de los planes de negocio complejos, y de las previsiones detalladas. Nadie sabe qué es lo que ocurrirá mañana.

Define tus metas y tu camino para que otros no lo hagan por ti, pero nunca te detengas. No puedes esperar a estar seguro/a para hacer algo. La perfección no existe. Aprende sobre la marcha. Toma buena nota de tus errores y adopta medidas para no volver a cometerlos.

7. Nadie va a regalarte el dinero

Es obvio, pero hay que decirlo: el dinero no crece en los árboles. Puedes intentar que alguien invierta en tu idea de negocio, pero conseguirlo no va a resultarte nada sencillo, y puede que esta tarea acabe devorando tu tiempo y tu energía.

Lo más normal es que tengas que trabajar día a día para encontrar más clientes y conseguir que tu negocio crezca. Esa es la gracia del asunto.

8. Tu salud es tu motor

Tu cuerpo tiene un límite. No lo traspases, o tendrás que retirarte de la partida antes de tiempo. Reajusta tu nivel de actividad para garantizar que puedes continuar trabajando con energía.

Haz deporte, descansa y aliméntate bien. Y, por supuesto, diviértete. Un profesional infeliz transmite energía negativa. Ningún cliente -y no cliente- querrá trabajar contigo.
9. Lo que importa es lo que haces, no lo que dices

Expresarse bien es muy importante. Pero no sirve de nada si después los hechos no acompañan a las palabras. Lo dicho se convierte en un fraude.

No exageres, ni vendas motos a tus posibles clientes. Te meterás en un callejón sin salida.
Demuestra tu talento con tus actos, con tu trabajo, con los proyectos que vas completando con éxito. Eso es lo que el cliente espera.

10. Cambia a tiempo

No puedes retirarte al primer contratiempo. Nunca llegarías a ninguna parte. Pero tampoco tiene sentido que te hundas con el barco. Acostúmbrate a cambiar  a tiempo.
No des nada por sentado. Sé flexible. Ten cintura. Busca nuevas oportunidades y vuelve a intentarlo desde otra perspectiva con la misma ilusión, y con todo lo que has aprendido en experiencias anteriores.

viernes, 5 de enero de 2018


Casi siempre presentamos los consejos en positivo. Pero a veces resulta útil verlo todo desde el otro lado. En FreelanceFolder nos sugieren unas cuantas recetas infalibles para fracasar como profesionales. Nosotros hemos seleccionado las mejores, y las hemos formulado a nuestra manera.

Sigue este manual de peores prácticas al pie de la letra y te garantizamos que tu actividad freelance se derrumbará en menos de un mes:

1. No concedas demasiada importancia a la fecha de entrega

La fecha de entrega no es algo fijo, que siempre haya que cumplir. Debes tomártelo, más bien, como una sugerencia, algo meramente orientativo.
Si puedes llegar a tiempo, bien; si no, no te apures…

2. Responde a tus clientes sin prisa

Deja que tus clientes esperen un poco antes de responder a sus peticiones. De esta forma valorarán mejor tu trabajo y pensarán que eres un profesional muy solicitado.

No contestes el teléfono. Puede desconcentrarte. Deja que suene y sigue a lo tuyo. Al día siguiente, o pasados unos días, quizá puedas devolver la llamada.

Nunca utilices un contestador, ni un buzón de voz para recoger las llamadas a las que no puedes responder. Si tus clientes están realmente interesados, y el asunto es urgente, volverán a intentarlo. ¿No crees?

3. No hagas lo que el cliente te pide, sino lo que a ti te parece mejor

Tú eres mucho más listo/a que tu cliente, y además tienes mejor gusto. Así que, si vuestras opiniones entran en conflicto, ni siquiera te molestes en discutir: haz lo que a ti te parece mejor.

Te sentirás feliz, y el proyecto será un éxito rotundo. Puede que incluso consigas cobrarlo…

4. Libera tus emociones. Suéltalo todo

Si un cliente te cae mal, házselo saber. Si crees que está enfocando de forma incorrecta el proyecto, échaselo en cara cuanto antes, de forma directa y contundente, sin paliativos. Dile, por ejemplo: “Esto lo estás planteando fatal. Se ve que no sabes de lo que hablas”.
Si hay algo que te saca de quicio, no te lo guardes para ti. En cuanto tengas la oportunidad, suéltalo todo. Da rienda suelta a tus emociones. Después de desahogarte con tu ahora ex cliente te sentirás mucho mejor.

5. Dedícate a tus cosas

Tus cosas son tan importantes como las de tus clientes. O más. Así que, si tienes algo que hacer, no lo dudes: abandona el proyecto y dedícate a lo tuyo.

Arregla ese grifo, limpia el ratón, quítale polvo a la alfombrilla, sal a dar una vuelta, cómprate ese jersey rojo que viste el otro día, repara esa mesa que todavía cojea… Más adelante, cuando hayas terminado, podrás dedicarte al trabajo.

6. Echa otra partidita antes de ponerte a trabajar

Nunca interrumpas una partida para ponerte a trabajar. Seguro que te encuentras en el momento más interesante. Aprovéchalo. Sigue hasta que consigas terminar el juego. Entonces tendrás tiempo de sobra para el proyecto.

7. Ver la tele es fundamental

Tienes que estar al día, y los programas de la mañana son los mejores. Eso lo sabe todo el mundo. Así que no te pierdas ni uno. Lo mejor es que vayas saltando de uno a otro con el mando a distancia. Si acaso, puedes aprovechar los cortes publicitarios para echarle un vistazo al trabajo.

Si consideras que la oferta televisiva no es suficiente, contrata algún canal de pago.

8. No te levantes de la cama hasta que no hayas descansado lo suficiente

¿Cuánto es lo suficiente? Depende. El mínimo son 8 horas, pero si duermes 10, 12 ó 14 horas te encontrarás mucho mejor.

Es mejor no agobiarse por la mañana, así que no utilices despertador. Levántate cuando te lo pida tu cuerpo. Lo ideal es meterse en la cama sin prisa, a eso de las 3 de la mañana, y levantarse a la hora del almuerzo.

Come bien, sin prisa, y después, empieza a pensar en el trabajo. Si todavía estás cansado, piensa en echarte una buena siesta reparadora. Tardarás un poco en arrancar, pero después tu rendimiento será brutal…

lunes, 1 de enero de 2018


Las viejas formas de hace las cosas ya no sirven. Se acabó eso de disimular todo el tiempo frente al cliente, de ocultar información, y de ser quien no eres. La transparencia es uno de los principales valores de esta nueva era.

Con la extensión de Internet y las redes sociales, hoy todo se sabe. Todo está a la vista. Por eso, el único modo de gestionar tu actividad profesional de manera efectiva es aplicar el principio de transparencia. Si haces bien tu trabajo, no tienes nada que temer. Al contrario: la Red te ayudará a promocionar tu negocio y a encontrar nuevos clientes.
Te proponemos 6 consejos para hacer que tu negocio sea más transparente:

1. Habla de lo que sabes

Es muy fácil. No tienes por qué saber de todo. Habla del tema que conoces bien, del campo de actividad en el que estás especializado. Es ahí donde podrás aportar valor a los demás: usuarios, clientes y compañeros.

Participa de forma activa en la conversación. Los blogs especializados y las redes sociales te ayudarán a construir tu marca personal, y te permitirán extender tu mensaje más allá de las fronteras tradicionales de tu negocio.

2. Lo que haces y dices deja huella

Lo que haces y dices en la Red deja huella, y normalmente no hay marcha atrás. Eso no significa que no puedas decir lo que piensas. Simplemente, debes ser consciente de que las opiniones que viertes en blogs, foros, y redes sociales como Facebook, YouTube o Twitter, quedan a la vista de todo el mundo. Y pueden afectar a tu negocio. Las barreras entre lo personal y lo profesional cada vez son mas difusas, así que ojo con las fotos, vídeos y comentarios que compartes.

Si vas a hablar mal de algún cliente, piénsatelo dos veces antes de hacerlo. Para cuando quieras darte cuenta, todo el mundo se habrá enterado, incluidos tus clientes potenciales.

Más sobre el tema: Todo lo que haces en Internet deja rastro: cosas que en teoría NO deberías publicar.

3. Sinceridad y autenticidad

Ya conoces el dicho: “Antes se pilla a un mentiroso que a un cojo”. En Internet es todavía más exagerado. La información fluye mucho más deprisa, y si faltas a la verdad, te atraparán aunque viajes en moto… No pretendas ser quien no eres, porque no te harás ningún favor. Te encontrarás incómodo en ese papel. El cliente no tardará en enterarse. Y esa mala imagen puede propagarse por las redes sociales a la velocidad de la luz. Recomponer tu credibilidad te costará un esfuerzo inmenso.

La única solución: sé auténtico, sé tú misma.

Debes aplicar la transparencia también a aquello que ofreces. Se acabaron los productos y servicios opacos, con cláusulas ocultas. Si no juegas con todas las cartas encima de la mesa, tu cliente pensarás que le estás tomando el pelo.

Eso no significa que debas hacer pública la información confidencial, claro. Así estarías faltando a tu compromiso con tus clientes. Lo que significa es que no hay nada mejor que la transparencia y la claridad para consolidar una relación duradera con tus clientes. Cuentas claras, amigos viejos…

4. Agilidad: actúa a tiempo

Si la información fluye a toda velocidad, tú no puedes quedarte sentado a esperar. Llegar tarde es igual que no haber llegado. Si encuentras una oportunidad por ejemplo a través de Twitter -un cliente potencial que busca un producto o servicio como el que tú ofreces- será mejor que la aproveches al instante. Contesta YA. Si esperas un par de días, comprobarás que ese posible cliente ya ha encontrado una alternativa diferente a la tuya.

Otro ejemplo. Imagina que alguien se pone en contacto contigo para solicitar información o para pedirte un presupuesto. Debes responder cuanto antes. Si tardas una semana, lo más sencillo es que para entonces el proyecto esté en manos de otro profesional más ágil que tú.
Tal y como explica la gente de 37 signals, en un entorno de cambio acelerado como el actual, la agilidad es un valor clave.

5. Piensa en la comunidad

Ya no existen las islas solitarias. Gracias a la Red compartes, creas, aprendes y trabajas en el seno de una comunidad muy amplia. Muchas de las herramientas gratuitas que utilizas para realizar tu trabajo son fruto de la colaboración y el trabajo de la comunidad. Gran parte de la información que consultas, las fotografías, los consejos, las valoraciones de productos y servicios… te la proporciona la comunidad.

Por eso lo justo es que tú también colabores con tus conocimientos en ese esfuerzo colectivo. Difunde lo que sabes, ayuda a otros profesionales, colabora con los proyectos de software y conocimiento libre. Además de hacer lo justo, serás reconocido por la comunidad.
Recuerda siempre que hacer las cosas bien es la mejor forma de llegar a nuevos clientes.

6. No tengas miedo a fallar

Si todo es transparente, eso significa que los errores que cometemos en nuestra actividad quedan a la vista de todo el mundo. Por eso al principio la transparencia asusta. Pero errar es humano y, por tanto, es algo que el cliente es capaz de comprender. Lo importante es que seamos capaces de reaccionar con agilidad, de corregir al instante esos errores para seguir adelante con energía renovada.

No tengas miedo al error. Piensa siempre que también los aciertos quedan a la vista de todo el mundo.